viernes, 2 de octubre de 2009

Preámbulo

.
A la sombra de un pequeño arbusto concibo el pensamiento constante el cual me trae de vuelta a las letras en una prosa testimonial, una de varias que siembro en el recorrido el cual deja huellas inmortales, espinosas, agotadoras, gratificantes, y que hoy por hoy me dan a disfrutar de la calidez de la noche la cual nunca había apreciado como lo hago ahora, una calidez que despertó de un letargo incorrupto a una leyenda de las lecturas pretéritas y culturas indeterminadas, aquel ser tan abominable como letal cual plumas describen como tal, asimismo el pavor del mortal ante su figura atroz.

Mas el pensamiento va en una fantasía romántica la del lobo y la luna...

Un romaticismo del siglo XXI que intenta encarnar las quimeras y delirios de estas dos figuras ancestrales en nuestra realidad corriente, con un poco de sazón, con algo de travesura, pero con amor, ese amor que alude a la utopica fortaleza y sinergia entre el animal vehemente y el resplandor vívido, la bestia sombría y la incandescencia solitaria: un lobo y la Luna.

.

No hay comentarios:

Publicar un comentario